• Mauricio Bertero

Mi primer trabajo remunerado

Actualizado: 19 de dic de 2020

Debo estar envejeciendo, porque hoy me acordé de mi primer trabajo remunerado. Fue un par de meses en el verano de 1975, si mal no recuerdo. Yo, todo un mozalbete, había participado en un acto en el colegio a fines de ese año. Un señor había puesto los equipos de amplificación para dicho acto y fue mi primera vez frente a un micrófono. Una vez terminada la actividad, para mi sorpresa se me acerca ese señor, don Mario. Me dice que tengo una "voz microfónica" y si mi interesaba trabajar con él. Imagínense mi impresión de niño adolescente, descubrir quizás un talento que desconocía.





El caso es que, por supuesto, acepté la oferta que era trabajar en su tienda durante el verano y eventualmente en actividades donde arrendara sus equipos de amplificación. Así, durante esos meses gané mi primera paga, previa autorización notarial para trabajar por ser menor de edad. Me tocó atender en su tienda llamada "Feria del Disco", ubicada frente a la que fue la estación de trenes de Quillota. Y efectivamente, me tocaron unas actividades extras, como salir a perifonear -con algo de vergüenza-; el anuncio de la realización de un partido de fútbol por las calles, en un Chevrolet de los años ´50; algunos pequeños actos y, lo más entretenido, poner discos en el casino oficial de la Expo Feria de Quillota que se hizo ese verano en la Escuela de Caballería.


Don Mario tenía un socio-ayudante que era técnico electrónico. Juan era su nombre. "No embrome, don Mario", era su expresión favorita, casi una muletilla. Siempre aproblemado y un tanto pesimista, cultivaba la quejumbre permanente y el gordo don Mario -siempre alegre y optimista- le levantaba el ánimo. Eran amigos de años. Tiempo después entendí su postura y reticencia para ir a amplificar al recinto de la Escuela de Caballería del Ejército donde se montaba la exposición: era militante del Partido Comunista; por esos años, tiempos difíciles para quien lo declarase.


Mi madre tenía por esos años una pequeña fábrica de confites y coincidentemente montó un stand en esa feria "industrial, agrícola y comercial de Quillota". Y yo, en el mismo recinto, trabajaba amplificando la música en ese casino-restaurant. Y como había show, al casino llegaban a comer los artistas invitados. Lo que más recuerdo es que puse la música ambiental mientras allí cenaban Don Francisco, su equipo, Mandolino, César Antonio Santis, entre otros. No sé si les agradó la música, pero a mí me quedó grabado este bonito recuerdo.


Ya en esos tiempos, como casi toda mi generación, incursionaba en mis primeras piteadas. Mi madre alguna vez me sintió el olor a pucho y me advirtió: "tú vas a fumar, cuando trabajes y ganes tu plata". Y adivinen... cuando recibí mi primer sueldo, compré una cajetilla de Hilton, me fui a la casa y le dije "ahora puedo fumar".


Mi primer trabajo remunerado


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